martes, 6 de mayo de 2014

Una de las personalidades más influyentes en la provincia de Jaén durante del Islam fue Hasday ibn Shaprut. Su padre, Ishaq ben Ezrá ibn Shaprut, también natural de Jaén, fue un hombre rico y piadoso, que incluso ejerció el mecenazgo con artistas judíos de su comunidad local y fundó una sinagoga en la almaja hebrea giennense. Aunque sus estudios primarios Hasday los cursó en Jaén, todavía siendo joven marchó a Córdoba, seguramente con motivo de las actividades económicas de su padre, Ishaq (o Isaac).
En su juventud, Hasday aprendió hebreo, árabe y latín, lengua esta última que por entonces sólo era conocida en España por la alta jerarquía eclesiástica cristiana y que la aprendió en Córdoba. También dominaba el romance, incipiente castellano. Estudió también medicina, y fue fama que había descubierto un remedio universal o panacea, llamada "Al-Faruk", una especie de antídoto contra el veneno, según algunos autores. Fue médico del califa Abderramán III (912-961) y gracias a sus cualidades llegó a ser uno de sus principales consejeros, cargos que continuó con su hijo, el califa Alhakén II. Aunque nunca llegó a recibir el título oficial de visir, ejerció funciones similares a las de un ministro de asuntos exteriores actual y supervisaba las aduanas en el puerto de Córdoba. De hecho ostentó el cargo de nasi, una especie de "principado" como máximo responsable de las comunidades judías de al-Ándalus. Estableció alianzas entre el califato de Córdoba y otras potencias, y se encargó de recibir embajadas como la de que en 949 envió a Córdoba el emperador bizantino Constantino VII, que trajo como presente al califa un magnífico códice de la obra botánica de Dioscórides, muy valorado por los médicos y naturalistas árabes. Con la ayuda de un culto monje bizantino llamado Nicolás, Hasday tradujo la obra al árabe.


Otro personaje muy destacado de origen jiennense fue el rey Alhamar (sultán de Arjona). Miembro de los Banu Nasr, familia que afirmaba proceder de uno de los compañeros que siguieron al profeta Mahoma durante la hégira, se asentaron en la Taifa de Zaragoza donde permanecieron hasta 1118 cuando fue conquistada por el rey aragonés Alfonso I, obligando a los Banu Nasr a trasladarse a Arjona donde, en 1194, nacería el futuro Muhammad I.
Muhammad ibn Nasr, aunque dedicado a la agricultura (la 'General Estoria' de Ibn al-Jatib recoge que heredó de sus padres extensos dominios «que cultivaba con sus propias manos»), alcanzó reconocimiento y prestigio en su ciudad natal al encabezar operaciones militares de defensa de la frontera ante las incursiones cristianas. Estas incursiones cristianas y las continuas derrotas que sufren las tropas de Ibn Hud provocan el malestar de la población contra este y son aprovechadas por Muhammad ibn Nasr para, con el apoyo de su familia encabezada por su tío Yahya ibn Nasr y de los Banu Asquilula con los que se halla emparentado por matrimonio, alzarse el 16 de julio de 1232 contra el rey de la taifa de Murcia y proclamarse sultán de la Taifa de Arjona que habrá de ser el germen del futuro reino nazarí de Granada.
Inmediatamente inicia la expansión territorial tomando Guadix, Baza y Jerez de la Frontera

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